Jácopo Tintoretto (1.518 - 1.594) estuvo siempre oscurecido por la fama de Tiziano pero encarnó, mejor que ningún otro artista veneciano, la conciencia moral de una burguesía que vivió una profunda crisis intelectual y religiosa.

A Velázquez, le fascinaba su obra y llegó a comprar y copiar cuadros suyos durante sus estancias en Venecia(1.629).

Por otro lado, Tintoretto, tenía la capacidad de convertir las naraciones bíblicas y las leyendas sagradas en historias vivas y atiborradas de emoción.

Y aquí me tenéis, conmovida mirando uno de sus óleos "Susana y los viejos"  mientras un fuerte temporal de viento, no me deja salir de rebajas.

En cuanto pueda, me gustaría adquirir unos zarcillos y unos brazaletes parecidos a los de la bella Susanna y por unos segundos, reflejarme serenamente en su espejo ajena a todos y a todo.

Feliz tarde para todos.